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ENTREVISTA AL ESCRITOR FRANCISCO RODRÍGUEZ CRIADO
Por Belén Galindo

 

Francisco Rodríguez Criado presenta su nuevo libro "Historias de Ciconia".

En La Casa de los Malfenti hace ya años que convivimos con Francisco Rodríguez Criado, un amigo y autor extremeño de incansable actividad creadora que compatibiliza desde hace años la escritura con la docencia en talleres literarios. Sus artículos, poemas y cuentos nos han ido acompañando número tras número en la revista LCM pero también han visto la luz en publicaciones de España y México y han sido premiados en diversos certámenes.  Es colaborador habitual de EL PERIÓDICO de Extremadura, donde mantiene la columna semanal de opinión "Textamentos" y su blog CICONIA, hospedado en la versión digital del periódico. En la sección Escritores de PERIODISTA DIGITAL mantiene también su blog EL ADARVE.

Con predilección por los ambientes urbanos y los personajes solitarios, el azar, el desamor, el sexo, el sufrimiento humano o el absurdo nos ha deleitado con libros como Un elefante en Harrods, Siete minutos y Sopa de pescado, donde muestra clara preferencia por el género del relato. Se ha internado también en el género teatral, la literatura juvenil y la prosa poética. Pero llega ahora el tiempo de la novela.

Francisco Rodríguez Criado nos presenta en este número “Historias de Ciconia”, un trabajo literario a mitad de camino entre la realidad y la ficción, una amalgama de vidas y personajes que conforman todo un microcosmos literario donde adentrarnos para, al final, ilusos y quizá ilesos, volver a descubrirnos.

 

 

La Casa de los Malfenti: Háblenos de Ciconia. Cuál es su origen, su desarrollo y ubicación en su universo como escritor...

Francisco Rodríguez Criado: Ciconia es una recreación literaria de mi ciudad natal: Cáceres. Empecé a escribir Historias de Ciconia en la primavera de 2007, y tengo que decir que surgió por azar. Como tantos escritores, me senté con intención de escribir una novela en la que contar una gran historia, pero como esa gran historia no llegaba decidí cortar por la tangente y escribir una novela de historias mínimas que había visto o escuchado en Cáceres. Algunas de las estampas de la novela están entresacadas de la prensa local, con lo cual puede decirse que en parte fue escrita a tiempo real…  No tengo muy claro qué papel desempeña Historias de Ciconia en mi mundo literario. Forma parte de él, así de sencillo. Pero también es cierto que me ha llevado a concentrar en un solo texto diversos registros narrativos. He tenido que forzar la máquina de narrar. Ha sido toda una experiencia.

L.C.M.: Su oficio de relatista y escritor de textos breves queda patente en el estilo de esta novela. ¿Cree que un escritor se crece en los libros largos o se mide, por el contrario, en la capacidad de transmitir con unas pocas líneas?

F.R.C.: Mi amigo el escritor Eloy Cebrián dice que deberíamos hacer una tertulia sobre las diferentes técnicas narrativas, él como defensor de la narrativa expansiva (él la denomina torrencial) y yo de la narrativa escueta que tiene la economía del lenguaje como compañero de viaje. Respondiendo a su pregunta, no creo en un escritor arquetípico. Hay buenos y malos escritores al margen de que unos apuesten por la narración caudalosa y otros como yo ejercitemos la síntesis. Existe Proust y existe Carver, y todos tan contentos.

L.C.M.: Las novelas que ofrecen un microcosmos, como esta "Historias de Ciconia", tienen la ventaja de resultar muy atractivas al lector de entrada, pero el riesgo de que ponen el listón muy alto ya que hay que ser casi un demiurgo completo. ¿Lo pensaba mientras escribía esta historia?

F.R.C.: No, yo no me considero un demiurgo. Soy simplemente un narrador libre que detesta ponerle puertas al campo.

L.C.M.: ¿Es humildad o coraje ese afán de dar la voz y la luz a los personajes secundarios, a los que de entrada no darían el perfil para el papel protagonista?

F.R.C.: En mi opinión todos los personajes secundarios podrían, en un momento dado, actuar como personajes principales. Chéjov es una prueba de ello. Consigue un mundo interior muy rico a partir de personajes a priori insignificantes.

L.C.M.: ¿Cómo ha hecho para dar vida, forma y pensamiento literario a esos 100 personajes que transitan Ciconia?

F.R.C.: Dejándome llevar por el afán de contar. Los personajes están en la novela cumpliendo una función: la de retratar la vida de una pequeña ciudad de interior (en España hay muchas ciconias, no solo Cáceres) durante el transcurso de una semana. El libro se basa en técnicas cinematográficas. Es como si un fotógrafo o un director de cine se hubieran echado a la calle para tomar fotografías o grabar escenas de los ciudadanos ciconianos de manera arbitraria. De ahí que haya tantos personajes. Quise hacer un álbum fotográfico donde se vieran representadas las diferentes clases sociales, diferentes conceptos de entender el mundo.

L.C.M.: A mí me gusta leerle porque en casi todos sus textos, bajo el humor, la tragedia y lo cotidiano, encuentro mucha luz, mucha sabiduría...es usted un filósofo ¿Se lo habían dicho antes?

F.R.C.: Hay algo de filosofía que subyace en el humor triste que practico. Pero decir que soy un filósofo sería mucho decir. 

L.C.M.: ¿Y se dedica aunque sea en su tiempo libre a la fotografía? Porque algunos pasajes son verdaderas imágenes fotográficas.

F.R.C.: No, tengo una cámara digital pero casi nunca la utilizo. Me da pereza hacer fotografías. A mí lo que me gusta es observar la conducta de la gente. Historias de Ciconia utiliza la técnica del collage, que en mi caso es más que nada consecuencia de mi afición por lo fragmentario y   por la psicología y la sociología, que tanto me gustan y no necesitas llevar un aparato para registrar lo que ves y escuchas. La fotografía me gusta, pero como espectador.

L.C.M.: ¿De qué fuentes bebe la mirada de Francisco Rodríguez Criado? ¿Surrealismo, tragicomedia, la vida simple de casi todos los días...?

F.R.C.: Un poco de todo eso. Me interesa aplicar el surrealismo y una mirada de tragicomedia a la cotidianidad más insignificante. La vida es puro esperpento, ¿no cree?

L.C.M.: ¿Qué papel juega la literatura en su vida? ¿Escribe desde niño?

F.R.C.: En cierta medida la literatura le da sentido a mi vida. Suena pomposo pero es cierto. No obstante, hay muchas otras cosas aparte de la literatura de las que un escritor no puede ni debe renunciar. Y no, siendo niño no escribía. Me gustaba mucho el deporte y el billar y nada la literatura.

L.C.M.: Está imparable. Hace no más de dos años nos sorprendió con "Un elefante en Harrods" (de la luna libros), ¿Cuál será su próximo proyecto?

F.R.C.: La palabra “proyecto” no encaja en mi concepto literario. Lo mío es menos pretencioso. Me limito a escribir, y en la mayoría de las ocasiones sin un proyecto definido. Diré, no obstante, que últimamente dedico mi tiempo a escribir textos por lo general breves: microrrelatos o los artículos de prensa que publico en EL PERIÓDICO Extremadura (en papel) y en el diario digital Extremadura 24 horas. También me entrego a correcciones de textos que conservo en el disco duro del ordenador. Por otra parte, en un par de semanas empiezo a impartir un par de talleres literarios de narrativa breve. Eso sí que son proyectos, pues hay una coordinación tras ellos y me debo a más gente. Como profesor de talleres soy muy disciplinado, al contrario que como escritor: escribo por impulsos. 

L.C.M.: Gracias, Francisco.

F.R.C.: Gracias a vosotros. Ha sido un placer responder a vuestras preguntas.

 

 

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Belén Galindo

   
 

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